domingo, 22 de marzo de 2026

Lucas 15:20-24

Volví.
Después de casi 9 años, regresé a Dios. 
Hace dos semanas volví a asistir a la iglesia, pero llevaba meses sintiendo que Él me llamaba y me hacía pasar por este proceso. 
Aunque estoy feliz y convencida de mi decisión, porque esto es parte de mi ser y de mi identidad, todavía me siento un poco rara. Sé que tengo un corazón de adoradora, pero siento que se me olvidó cómo adorar. Sé que no es algo que se estudia, sino algo nato que fluye de Su presencia; es el Espíritu Santo quien te lo enseña. Y aunque por los momentos solo pueda decir: "Gracias, gracias, gracias", sé que Su presencia no se olvidó de mí, porque la puedo sentir. 
Me alegra mucho volver a ser quien soy. Tengo muchas dudas, claro, porque apenas estoy empezando de nuevo. A pesar de que todos estos años estuve fuera, Su mano y Su misericordia nunca me dejaron. Le agradezco por no abandonarme; aunque no soy merecedora de Su gracia y Su perdón, Él decidió dármelos de todos modos. Le pido a Dios perdón por haber despreciado y desmeritado Su sacrificio durante todo el tiempo que me olvidé de Él.
Tal vez entendí mal todo este proceso que nos hizo pasar a mis hermanas y a mí, y también lamento cuestionarlo, porque ¿quién soy yo para cuestionar al Creador de todo? 
Aún recuerdo que me hablaste ese día y apenas estoy entendiéndolo completamente: a veces al león hay que mesarle su melena y pasar por todo ese proceso, perder todo su orgullo y no tener la protección de ella, para que vuelva a crecer más tupida y segura.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario